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Durante la dominación árabe
se la conoció como Medina Antakira. Para
defenderse de las tropas católicas se constituyó la
Alcazaba de Antequera, siendo su torre más
importante la del homenaje.
Fue, durante toda la conquista
castellana, centro neurálgico y fronterizo de choque,
punto de partida para conquistas posteriores.
Después de la reconquista, la
ciudad siguió siendo un importante ciudad comercial,
debido a su ubicación, su floreciente agricultura y a
la labor de sus artesanos, todos los que contribuyen
en el crecimiento cultural de la ciudad.
Se
empezó a llamar a principios del Siglo XVI "El corazón
de Andalucía". Los Reyes Católicos fundaron la Real
Colegiata de Santa María La Mayor, que desde ese
momento la colegiata era el referente cultural
antequerano.
La ciudad se transforma y
numerosas congregaciones religiosas se asientan en la
ciudad y construyen numerosas casas, capillas e
iglesias, hasta convertir Antequera en una auténtica
ciudad conventual. La nobleza también realiza encargos
de nuevos palacios.
En 1810 la ciudad volvió a ser
tomada, esta vez por las tropas francesas, que fueron
expulsadas dos años más tarde. El desembarco de la era
industrial en la ciudad, hace que sus productos puedan
ser comercializados en toda España.
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