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Alcazaba de Málaga |
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La Alcazaba de Málaga
capital
es una
edificación del siglo XI construida sobre la
roca y en la que destaca la armoniosa
conjunción de las necesidades defensivas y la
serena belleza de sus estancias y jardines
interiores; como obra militar, es la más
importante musulmana conservada en España. |
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Para llegar a la parte
más elevada, donde habitaban el alcalde o cadí
de la ciudad, era necesario atravesar desde el
interior de la ciudad tres recintos
concéntricos amurallados y alargados, y ocho
puertas fortificadas; dos de ellas en recodo,
que daban seguridad a sus habitantes, tanto a
los reyes y gobernadores musulmanes, que
habitaron el palacio nazarita, como a los que
moraron en el arrabal a intramuros.
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Galería de fotos |
172 |
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La presencia de torres
albarranas con saeteras y murallas almenadas
también aportan importantes elementos
defensivos. Desde los balcones del palacio se
puede observar una panorámica excepcional de
la bahía. |
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Las torres y los muros
han sido reconstruidos, antes y después del
paso de la ciudad a manos cristianas. En su
construcción se emplearon materiales de
acarreo y se reutilizaron piezas del anexo
teatro romano, como columnas y capiteles. |
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Las construcciones del
siglo XI se realizaron de piedra caliza
numulítica, de canteras próximas al mar,
alternando sillares de canto con otros de
frente. Pero esta piedra se descompone muy
rápidamente con la humedad, por lo que se
tuvieron que efectuar pronto reparaciones. A
finales del siglo XIII o primeros del XIV, se
reforzaron los muros y torres, adosándoles
muros de mampostería al exterior. |
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Toda la zona de ingreso sufrió modificaciones
recién conquistada la ciudad por los Reyes
Católicos. Una vez traspasada la puerta principal
y la llamada Puerta de las Columnas, se ha de
subir una rampa con peldaños, que termina en el
Arco del Cristo.
Éste arco es un pasadizo en recodo abierto en el
interior de una torre, cuya parte superior fue
reconstruida. El arco de entrada, rodeado por un
alfiz de ladrillos, descansa sobre pilastras y
tiene clave de piedra, que estuvo dorada, en la
cual se labró en hueco una llave. En la estancia
alta había un matacán, como así atestiguan dos
ménsulas de piedra que sobresalen en el muro. La
bóveda del pasadizo es vaida y de ladrillo. En las
jambas del arco interior quedan restos de piedra
numulítica, de la obra del siglo XI. La puerta fue
reconstruida a finales del siglo XIII, como
demuestra la llave esculpida en la clave del arco
de ingreso. |
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Frente a la puerta de salida
del Arco del Cristo aparecieron restos de muros
romanos de hormigón revestido de estuco rojizo y
pequeñas albercas excavadas en pizarra, destinadas
a la preparación del garum (pasta de pescado que
elaboraban los romanos).
A la izquierda, en una zona
llana desde la cual se domina casi toda la ciudad,
se instaló después de la conquista la artillería,
por lo que se le llamó la Plaza de Armas. Hoy en
día hay un jardín con alberca y una pérgola.
Seguida a esta plaza está la Torre de la Vela,
donde se instaló una campana después de la
conquista de la ciudad.
El ingreso al último
recinto se hace a través de la Puerta de los Arcos
y Torre del Tinel. Una vez traspasada la puerta de
los Arcos se tuerce a la izquierda para alcanzar
la plataforma superior. En las excavaciones de
esta parte tan sólo se encontró un silo o
mazmorra, donde encerraban durante la noche a las
cautivas cristianas que trabajaban de día.
Fernando Guerrero Strachan trazó en esta zona una
serie de jardincillos en pequeñas terrazas, donde
se instalaron una pila de baño romana de mármol,
un jabalí labrado en piedra y un enorme pie humano
de mármol de época romana también. |
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En la parte central del
recinto superior se encuentran los “Cuartos de
Granada”, donde vivían los reyes y gobernadores.
La arquitectura aquí es sencilla, de tradición
granadina, tratando de conseguir un escenario
neutro donde se alternasen zonas de luz y de
sombra. En los muros de las salas y habitaciones,
reconstruidas, existen pequeñas alacenas para
exhibir fragmentos de cerámica musulmana hallados
en las excavaciones.
El palacio estaba organizado
a base de patios rectangulares y crujías en torno.
Hay tres patios subsistentes que tuvieron en sus
lados pórticos abiertos por tres arcos, mayor el
del centro, disposición típica de los patios
islámicos andaluces. Del primero de ellos, el más
pequeño, sólo está reconstruido el pórtico sur,
con tres arcos de herradura, que descansan sobre
dos columnas intermedias de mármol. Este pórtico
pertenece a la reconstrucción realizada durante
los siglos XIII o XIV.
A occidente del pórtico,
y en comunicación con él, existe un pequeño
pabellón también reconstruido, abierto en sus
cuatro frentes por arcos lobulados de yeso
entrecruzados.
En la parte más oriental
del último recinto se encontraron las ruinas de un
barrio de pequeñas casas formado por tres manzanas
entre calles enlosadas.
Un pequeño baño y dos
viviendas muy pequeñas conformaban la manzana
sudoeste y otras dos pequeñas también las de la
manzana más oriental. De mayor tamaño eran las
tres viviendas encontradas en la manzana sur. La
altura máxima de los muros que se han conservado
es de un metro. Las puertas de las viviendas
estaban compuestas por dos hojas de madera. La
distribución de las viviendas estaba muy bien
aprovechada: todas con un pequeño patio casi
cuadrado, con aceras y crujías alrededor, en torno
al cual se distribuían las habitaciones. Algunas
de las casas conservan los primeros peldaños de
las estrechas escaleras que conducían a la planta
superior. El suelo de las habitaciones consistía
en una capa de mortero de cal teñida de almagra,
aunque algunas conservan losetas de barro y piezas
de mármol aprovechadas. En el interior de las
casas se encontraron zócalos pintados de rojo, con
inscripciones en cúfico y dibujos geométricos de
lazo de a ocho.
En la parte septentrional
del barrio había un baño, en donde el agua subía a
través de una noria desde un pozo profundo al que
llamaron Airon, en el recinto inferior.
El barrio disponía
asimismo de un sistema de atarjeas para el
alejamiento de las aguas negras, y casi todas las
viviendas disponían de letrinas, lo que acredita
el alto nivel de civilización que existía.
Al final del barrio se
encuentra la Torre del Homenaje de planta casi
cuadrada, obra del siglo XIV. Se construyó una
vivienda en su parte alta, con salas y patio. De
la escalera de subida no quedan huellas.
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